"Las cosas suceden cuando deben suceder" reza un dicho popular que Tamara Bordón experimentó en primera persona. Es estudiante del Profesorado Universitario de Pedagogía Terapéutica en Discapacidad Intelectual de la Facultad de Educación (Fed) de la UNCUYO y desde el inicio de la carrera anhelaba realizar un intercambio académico. Pero hace dos años la ilusión se desvaneció tras un error en la documentación para una convocatoria a Colombia. Parecía que la última oportunidad se esfumaba, ya que muchos programas tienen como requisito no superar los 30 años, edad que ella acababa de cumplir. Sin embargo, el destino y el apoyo de una profesora cambiaron el rumbo de su historia. No solo logró el intercambio, sino que se convirtió en la primera latinoamericana en obtener una beca completa en la Universidad ELTE de Budapest, de Hungría.
"Estoy superagradecida con todos las personas que me ayudaron y con la facultad por haberme dado esta posibilidad de viajar por primera vez a Europa y vivir toda esta experiencia, que quizás de otra manera no lo hubiese podido cumplir" , relató Tamara desde el país europeo.
El intercambio fue posible a partir de un convenio ERASMUS firmado entre la Facultad de Educación y la Universidad ELTE Bárczi Gusztáv Faculty of Special Needs Education de Hungría. La beca la libera del pago de la matrícula de la universidad extranjera y le ofrece alojamiento, alimentos y transporte durante el periodo del intercambio que se extiende hasta el 30 de junio.
La Universidad Eötvös Lóránd (ELTE), fundada en 1635, se erige como un pilar de la educación superior en Hungría. Esta institución pública de investigación, una de las más antiguas y grandes del país, ofrece un amplio abanico de programas académicos. Desde humanidades y ciencias sociales hasta ciencias naturales, derecho, educación, informática y negocios.
De Tunuyán a Hungría
La joven oriunda de Tunuyán cuenta que sus deseos de viajar siempre la acompañaron. Su mamá fue una de las primeras en encender esa llama cuando le contaba que le hubiese encantado conocer lugares y viajar, y la alentaba en esa dirección.
Cuando empezó su formación universitaria, una profesora les dio información sobre cómo se trabajaba la discapacidad en otros países y despertó nuevamente la curiosidad por los viajes, pero ahora para aprender más acerca de la carrera que había elegido.
En paralelo se formó en idiomas en la Facultad y ahí conoció a la profesora Julia Andrea Amparan, quien se convirtió en artífice de su historia. La docente la incentivó a presentarse a los programas de movilidad de la Universidad.
Su primera vivencia como estudiante de otra Universidad fue a través de un intercambio virtual que le permitió cursar, desde Mendoza, materias en la Universidad Tecnológica de Pereira de Colombia. Luego de eso ya estaba preparada para atravesar el desafío de irse a estudiar a otro país. Pero por un problema en la documentación, esa experiencia se vio truncada.
Conociendo que muchos de los programas internacionales ponen de límites con la edad, Tamara estaba segura de que su idea del intercambio se perdía. Pero, nuevamente, apareció la profe Julia, quien, conociendo su recorrido, le acercó información sobre las becas de la Universidad ELTE de Budapest, y le aseguró que esa convocatoria no había requisito en cuanto a la edad.
“Ella ha sido mi gran apoyo, sin su ayuda no estaría acá hoy. Estoy muy agradecida porque a veces ella tiene más fe de la que yo puedo tenerme a mí misma”, destacó Tamara sobre el rol clave que tuvo su docente.
Desde ahí todo pasó muy rápido, presentó toda la documentación para el intercambio, que entre otras condiciones, implicaba probar su nivel de idioma. Al poco tiempo se encontró la noticia de su viaje a Europa.
Tamara festejó su cumpleaños junto a sus compañeros de intercambio
Sus primeros días en Budapest
Desde comienzo de febrero se encuentra en la ciudad europea, la cual la tiene asombrada. “Tiene una arquitectura hermosa, es muy romántica, muy segura, podés caminar por la calle en la noche. La gente suele hablar algo de inglés y eso nos ayuda un montón a los extranjeros”, cuenta para explicar cómo se enfrenta a las dificultades del idioma Húngaro.
En la facultad participará en siete espacios curriculares en esa Universidad y realizará diversas actividades que enriquecerán su desempeño como futura profesional y sus competencias interculturales.
Comparte sus días con jóvenes de diferentes latitudes y también con Julia, una estudiante húngara que estuvo de intercambio en Mendoza. Tamara relata que su compañera europea destacó la formación que recibió en la UNCUYO y las exigencias que tienen con los estudiantes.
Su mirada sobre la educación y la discapacidad
Tamara explica que este intercambió será muy importante para poder comprender otros abordajes en las temáticas que involucran a personas con discapacidad. "A futuro me gustaría desde el lugar en el que me encuentre trabajando en discapacidad, generar cambios y generar mejoras para aportar algo que sirva que realmente".
"La facultad de Educación considero nos forman muy bien para que cuando ingresemos al mundo laboral estemos preparadas para realizar un buen abordaje. He tenido excelentes profesoras durante el cursado y agradezco poder formarme en una universidad publica de alto nivel", destaca la mendocina.
Desde su mirada se anima a plantear los desafíos que se presentan en las temáticas de discapacidad que implican mejorar las condiciones laborales de los profesionales y las decisiones políticas que se toman para poder brindar solución, oportunidades y buenas posibilidades a la población.
"Creo que desde hace unos años se vienen generando propuestas en pos de una mayor inclusión en la sociedad. Se puede ver mayor inserción laboral y oportunidades para que las personas con discapacidad puedan tener mayor participación pero se necesitan más recursos, más información y el trabajo en conjunto de todos los actores sociales" , apuntó la futura profesional de la UNCUYO.